Natalia Gutiérrez: “Ver un atardecer en una playa de Oaxaca así como bucear con los leones marinos en Espíritu Santo son de las cosas más bonitas que me han pasado”

noviembre 27, 2011 Deja un comentario

Natalia Gutiérrez

Jokin Uribeetxeberria / Natalia Gutiérrez (España, 1986) llegó a Santiago de Querétaro hace tres años como cualquier otro estudiante de intercambio que viene a estudiar a la universidad del Tecnológico de Monterrey. Sin embargo, al final del semestre optó por quedarse en la ciudad en vez de volver a su país natal, enamorada por la gente, la tranquilidad y por el estilo de vida queretano. Le encanta viajar y admite que le vienen bien para “meditar e interiorizar” algunas cosas que a lo mejor rondan por su cabeza pero que nunca se da tiempo para pensar. Hoy por hoy, trabaja en el departamento de Programas Internacionales, en el campus Querétaro de la universidad del Tecnológico de Monterrey.

Son las cinco de y media de la tarde y Natalia está trabajando en su oficina de Programas Internacionales. La jornada laboral se va consumiendo y ya se nota que está terminando el trabajo de hoy, aunque todavía tiene alguna que otra tarea pendiente. Pero eso no es problema para ella, ya que accede sin ninguna pega a que se le hagan unas preguntas acerca de sus viajes realizados y las experiencias vividas en ellos en México.

Lo primero sobre lo que charlamos es sobre lo que tanto se habla fuera de México: la seguridad en el país. Natalia es muy tajante al respecto: “A mí jamás me ha pasado absolutamente nada. Creo que si tienes cuidado en el día a día como tendrías que tener cuidado en cualquier sitio del mundo no te tiene por qué pasar nada”. De hecho cuenta la historia de que hace dos años se fue “sola” a las playas de Michoacán porque todo el mundo le decía que no podía perderse el conocerlas.

Y es que Natalia es una chica aventurera. No le va eso de los viajes tranquilos y asegura que en el 90% de las veces prefiere la aventura a la tranquilidad. Habla de su último viaje grande que hizo a Cancún: “Todo el mundo que viaja a Cancún va a relajarse en las playas. Yo, en cambio, renté un coche y estuve de lugar en lugar conociendo y visitando diferentes lugares. Normalmente cuando digo que voy a pasar el fin de semana tranquilo en no sé dónde, al final siempre lo acabo convirtiendo en una aventura”.

Aventuras son las que quieren vivir los viajeros extranjeros que vienen a México. Es por ello por lo que Natalia habla sobre los lugares a los que hay que viajar por obligación cuando se viene aquí: “Teotihuacán es uno de ellos, la Ciudad de México creo que hay que vivirla también, una playa del Pacífico como Ixtapa o Michoacán también hay que conocerla. Asimismo, el camino que hay para ir a Real de Catorce y alguna ciudad colonial tipo San Miguel de Allende o San Luis de Potosí. Y la selva, ya sea la de Oaxaca, Chiapas o de Veracruz.” Entretanto confiesa que nunca ha estado en Chiapas pero que todo el mundo le ha dicho que es algo que hay que ver y conocer.

Sobre sus aventuras vividas a lo largo y ancho del país azteca, y de los lugares que han tenido un impacto duradero en ella, responde que le han gustado muchos sitios pero que sus “lugares preferidos” son Oaxaca y Michoacán. De todas formas, hace mención especial al Lago Azteca, a Zacatecas, a Cuernavaca, a Taxco, a Guadalajara y a la Sierra Gorda de Querétaro, los cuales le “encantan”. Sin embargo, afirma que los dos lugares con los que más ha alucinado han sido las playas de Oaxaca y la isla Espíritu Santo del estado mexicano de Baja California Sur: “Ver un atardecer en una playa de Oaxaca así como bucear con los leones marinos en Espíritu Santo son de las cosas más bonitas que me han pasado, es increíble.”

También habla de las ciudades y entre ellas de la que más le ha seducido, Santiago de Querétaro. Dice sentirse a gusto por la “tranquilidad, el encanto y la gente” que tiene, ya que otras ciudades no las tienen. “Cuando voy al DF normalmente me pongo muy nerviosa porque me acuerdo de España y del ritmo de vida español que es muy estresante. En Guadalajara es un poco lo mismo. Se me hace una ciudad también bastante grande y entonces no me fascina. Querétaro tiene esa magia de que es una ciudad grande para muchas cosas en dónde hay puestos de trabajo, puedes salir a muchos sitios, hay teatros, cines, centros comerciales… Pero todavía no se vive el tráfico de una ciudad grande. Tenemos un ritmo de vida más tranquilo y eso a mí me gusta mucho.” Pero también dice que le “encantan” Real de Catorce o San Miguel de Allende aunque sostiene que “no podría vivir ahí porque son demasiado pequeños.”

En todos esos viajes no falta el champú de Natalia. Para ella es totalmente “necesario” lavarse el pelo con algo “en condiciones” y dice que incluso sería capaz de “quedarse a dormir en el suelo” con tal de despertarse por la mañana y darse un baño con su champú. Y en todos esos viajes tampoco faltan recuerdos y suvenires exóticos como los chapulines que se compró en Oaxaca. “Traje una bolsita para una amiga que nunca los había comido. Los venden secos y fritos y en quesadillas están muy buenos.”

Tras 3 años vividos en México y después de viajar a un montón de lugares dentro del país, Natalia presume que el turismo mexicano es “fascinante” y que uno puede llegar a vivir “experiencias maravillosas.” No obstante, apuntala que no le gusta lo “desestructurado” que está el país a veces, en lo que al transporte público se refiere: “Las principales compañías de transporte terrestre de autobuses están muy chulas y sus horarios funcionan muy bien, pero luego cuándo llegas a los sitios a veces no tienes como moverte. Me encantaría que hubiese tren porque viajar en él me resulta muy cómodo. Cambiaría los trenes por los autobuses”.

Ante todo, Natalia no duda en mandar un mensaje a la gente y en recomendarles que vengan a visitar México: “Yo lo que siempre digo es que México no es lo que sale en la televisión. No es sólo sombrero y nopal. Hay sombreros, hay nopales pero como es un país tan grande la diversidad que hay aquí rara vez la encuentras. Toda la gente que ha venido que conozco a verme y a conocer México se quedó encantada y fascinada con el país. México tiene algo que te atrae y luego es un país de oportunidades. Es un país donde hay muchas más oportunidades que en otros países, y es también un tema de la gente. Todo el mundo se levanta aquí de manera positiva.”

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¿Qué puede atraer a las agencias fotográficas más importantes en el mundo a Querétaro (y Latinoamérica) por primera vez?

noviembre 27, 2011 Deja un comentario

Rodrigo Fierros /Todavía son pocas las personas en Querétaro que saben esta respuesta. Pero para sorpresa de muchos, la interrogante ha sido resuelta y la solución, en camino.

Ricardo Azarcoya es uno de los fotógrafos queretanos con mayor trayectoria internacional. Su vida entera la ha dedicado a la fotografía, para él esta disciplina es el mejor medio para capturar un pedazo de realidad, de historia. Es por esto que se ha especializado en fotografía documental, viajando por México, Centroamérica, Japón, Estados Unidos y Europa, cosechando instantes que nunca más se perderán en el olvido sino que ahora cuelgan en sus oficinas en el centro histórico de la ciudad de Querétaro.

Azarcoya ha trabajado y colaborado con agencias tan importantes como News Press, VII y National Geographic, logrando posicionarse sólidamente como uno de los fotógrafos mexicanos más requeridos por estas instituciones. Su sueño, crear en México un institución tan grande como estas. Su primer paso, impulsa la industria del fotoperiodismo en el país. Y parece que encontró la manera perfecta de hacerlo.

Photofest será el primer festival de fotoperiodismo en México y el primero en Latinoamérica en traer a las principales agencias de foto documental del mundo como lo son National Geographic y la agencia VII de Nueva York. El festival pretende ser una plataforma gigante de impulso en materia fotográfica para Querétaro y México. Sin embargo, la tarea no ha sido fácil. A solo tres meses de su realización, todavía hay mucho trabajo que hacer para lograr que el festival se presente al 100%, pero claro, los mayores obstáculos ya se han superado.

“La idea la tengo desde el 2009, llevamos más de 2 años trabajando en esto.”  También dice que lo primero fue el acercamiento con las agencias internacionales, en el cual sirvió muchísimo (y de hecho sin esto no hubiera sido posible) su experiencia de haber trabajado con ellos pero no solo eso, sino de convencerlos de que este era un buen proyecto. Sus principales argumentos fueron; el que el festival más grande de fotografía es en Nueva York, sin embargo la ciudad se pela con la ciudad, es decir, hay tantas cosas en la Gran Manzana que el festival no es lo más importante, y a veces puede pasar desapercibido. Otro gran festival, el de Perpiñán en Francia, es más una reunión de fotógrafos que un festival en forma. Él tenía la ventaja de residir (y tener contactos) en una de las ciudades con más rápido crecimiento de Latinoamérica, presentó como prueba el estudio de The Financial Times nombrado “Cities of the future” donde presenta a la ciudad en dentro del top en potencial económico y desarrollo, haciéndola un candidato perfecto. Presentó también la excelente infraestructura en comunicaciones y transporte, seguridad, vialidades y su cercanía con la capital. También presumió del casco histórico y sobretodo con gráficas documentó el aumento en la actividad fotográfica en la ciudad, datos tomados de crecimientos de matrícula en la escuela activa de fotografía, el nuevo establecimiento de estudios fotográficos y galerías de arte, el comprobó que en Querétaro ha crecido la venta y distribución de fotografía documental.

Todo esto, aunado al factor clave del incentivo gubernamental gracias a sus contactos, logró convencer a los gigantes de apoyar el proyecto. Ricardo también expresó: “Yo creo que la gente de Querétaro si tiene cultura suficiente en materia fotográfica para apoyar un festival como este.  Cualquier cosa que pase en el mundo te afecta, los impactos mediáticos, sociales,  tecnológicos, y el fotoperiodismo se involucra en ellos, además el mercado que más ha crecido en subastas ha sido fotografía documental. No compran una foto, compra un pedazo de historia.” Ricardo hace hincapié en lo importante que es un festival así para la ciudad y el país. Hoy en día es conocimiento empírico lo importante que son las fotografías en nuestro entorno del día a día, vivimos offline y compartimos online. Las fotografías en Facebook son la mejor prueba de ellos. Necesitamos contar nuestras historias y nos gusta ver las de los demás. De eso se trata la fotografía documental, de capturar momentos y transmitirlos mediante una imagen. El principal objetivo de este festival es que la gente en Querétaro y en México pueda vivir otro mundo en fotografía e inspirar a otros fotógrafos para cambiar el estado y el país. El director general del proyecto comenta que nunca fue económico el objetivo. Y por lo visto, es claro que no lo es.

Ricardo dice: “Mi mayor reto fue personal, el decidir no dejar de hacerlo, pues en estos dos años ha habido momentos en que he querido dejarlo, simplemente tirar la toalla.” Sin embargo resalta que siempre ha sido más grande su deseo de seguir adelante. ¿Sus mayores retos? La estructuración interna, establecer metas y prioridades,  crear una empresa, las gestiones administrativas, la burocracia y el trato con los proveedores. La especialización dentro de la organización fue muy importante. Los miembros de Photofest están perfectamente divididos en sus respectivas tareas y responsabilidades, eso ha sido uno de los éxitos de este proyecto. Y aunque Ricardo Azarcoya ya ha participado en otros festivales, No es lo mismo administrar recursos ajenos, que propios.  “Mi hermano me dijo que una buena manera de medir un proyecto es imaginar si la clausura del festival fuera hoy, como sería la plática de retroalimentación con tus socios. Hace ocho meses sería un desastre, hoy sería una fiesta.”

Si podría pensarse que la situación de violencia fue un gran obstáculo, la sorpresa que ni siquiera se mencionó en las negociaciones. “Nunca me ha llegado la pregunta si van a estar seguro o no. Los fotoperiodistas saben cómo los medios pueden deformar la realidad, por eso no tienen miedo las agencias de venir a México.”, explicó.

En cuanto al formato será del 13 al 19 de febrero de 2012, en todo el centro histórico y galerías. Habrá talleres, conferencias, exposiciones, actividades, etc. El chiste de hacerlo al aire libre es no excluir  a la gente y que el festival se acerque a ellos. Sabemos que el 80% del turismo en Querétaro se queda en el centro de la ciudad.  Dentro delas exposiciones y galerías estarán la de Agencia VII de NY (que es la primera vez que estarán en México), National Geographic con sus 50 mejores fotos de la historia. Un homenaje a Don Manuel Álvarez Bravo, el fotógrafo mexicano por excelencia, una expo de la India, además de galerías de Proceso, la Escuela Activa de Fotografía y los periódicos Reforma y Excélsior. Todo esto complementado con proyecciones nocturnas en todo el casco histórico. Todo es sin costo. Pero hay cupo y selección en base a un proceso todavía a determinarse.

Todo el lado romántico e ideático de un festival como este no sería nada sin una persona que dirija la logística y comercialización, arte o no, todo es negocio. Roció Álvarez es la Directora de comercialización, es la encargada que medios, empresas y colaboradores estén interesados en el proyecto. “Hacer un proyecto en grande siempre fue un objetivo en común con Azarcoya y aunque ha habido muchas transformaciones y complicaciones creo que hemos salido adelante y hemos convencido a todo por la buena energía que proyectamos y porque hemos demostrado otros proyectos pasados que han sido viables y exitosos”.

Sorpresa o no, Gobierno del Estado ha sido su mayor problema. La grilla no para ni en fotografía y con tantos intereses de por medio es normal que la burocracia en México siga siendo el mayor obstáculo para emprender buenos y grandes proyectos. “Gobierno se ha tardado un poco en entender el beneficio del festival, el rollo con gobierno y patrocinadores ha sido mucho más difícil que la logística de colaboradores, producción y contenidos, es increíble. Empezar tarde fue un problema con patrocinadores privados pero después de un problema, enseguida hemos encontrado una solución”

En proyectos como este, sin éxito probado y con tantas variables es habitual que tanto patrocinadores y gobierno no quieren poner en riesgo su marca, aun sabiendo que las ganancias mediáticas y económicas son enormes. No es raro ni difícil de entender las quejas de que se ha encontrado más facilidad y cooperación fuera de México que aquí dentro. Sin embargo, ha habido mucha gente que ha apoyado el proyecto. “Un resultado exitoso de photofest es meternos a lugares donde no pensábamos que íbamos a encontrar apoyo, el proyecto es ya es un éxito, porque la gente cree en nosotros y ya tenemos un excelente equipo con el cual  estamos ya en un punto avanzadísimo, todas las personas que tienen que estar, ya están trabajando con nosotros.” Rocío no esconde su optimismo, que más que fe, es seguridad en que las cosas se están dando con paso firme y que el festival será un éxito. Parte de sus argumentos más importantes con gobierno y patrocinadores han sido la gente que va  a venir, las agencias internacionales tan importantes y el involucrar a la gente en Querétaro mediante a la exposición en lugares públicos. “Photofest va a influenciar en la ciudad de Querétaro de manera que aquí no existe un evento que identifique  a la ciudad y queremos que este festival sea la insignia de Querétaro. Morelia tiene cine, Guanajuato el Cervantino, Querétaro tendrá Photofest”.

Rocío Álvarez y Ricardo Azarcoya son los principales socios de Productora Creativa y de Imagen, que es la empresa responsable de llevar esto a cabo. “Seremos la primera agencia en armar algo tan grande con poco dinero en el estado y posiblemente en el país.” Sus oficinas no tienen más de 3 compartimentos, sus empleados son colaboradores con mucho amor al arte y es incluso su dinero el que está comprometido en el proyecto, pero existe una buena vibra que indica que todo saldrá bien. “En la vida se presentan varias oportunidades, esta es una para demostrar que en México pueden pasar cosas buenas, aprovechar nuestra sociedad para dar a conocer que podemos hacer cosas buenas.” La directora comercial está convencida de que el éxito de este proyecto pondrá a la ciudad y al país en el mapa de la fotografía mundial.

Y así como los socios experimentan esta organización en carne propia, también lo hacen sus colaboradores. Andrea Iñurria es una de las tantas colaboradoras con el Photofest. Ella desempeñara el papal de fotógrafa Full Access en el festival, su tarea es hacer fotos de los colaboradores en un plano más artístico y periodístico que comercial.

Es interesante ver el punto de vista del otro lado de la organización, donde se es simplemente un colaborador trabajando solo por amor al arte. Donde su principal motivación no es darse a conocer (ya que no cuentan con espacio de expresión) sino el de adquirir experiencia para su propio desarrollo profesional participando en el proyecto.

“Más que por curriculum, mi colaboración es por adquirir esta experiencia, que es una única oportunidad en el mundo de la fotografía. Espero que el festival tenga una buena respuesta para poder hacerlo una vez al año, que mi participación me haga resaltar para poder encontrar trabajo y que Querétaro y México sean reconocidos por el buen trabajo que se está haciendo.” Andrea es todavía una estudiante, a punto de terminar la carrera peor aún desempleada. “La gente no sabe todo lo que está detrás de un trabajo de fotografía, sin embargo hay muchas oportunidades para la fotografía en Querétaro, pero tristemente ejercer la fotografía como profesión en Querétaro es difícil porque está muy devaluada.”

Es claro que el impacto  a nivel internacional y Latinoamérica no es muy importante para posicionar a Querétaro y a México como un lugar donde se pueden hacer cosas importantes, conectar a el talento local con agencias internacionales para que adquieran experiencia y de esta forma empezar un proyecto nacional de prestigio. Para que sean tomados en serio por la escena internacional a la mayoría de los fotógrafos nacionales deben trabajar de freelance, hacer internships en el extranjero para poder trabajar y exponer su trabajo en festivales como este alrededor del mundo, especialmente en NY. Photofest quiere aportar su grano de arena para cambiar esto. Impulsar el talento local, dar a conocer el trabajo mexicano como válido internacionalmente. Sin embargo, no es fácil. En México todavía estamos muy atrasados en temas culturales, hay apatía en el público que no está metido en rollo artístico o profesional en fotografía. Encima de eso, la fotografía documental se presta a muchas malas interpretaciones. Siempre está la duda que las familias queretanas paseando en el centro no tomen muy bien imágenes de la guerra de Irak o de prostitutas en indonesia. Otro riesgo es que el festival todavía no ha tenido la suficiente difusión entre gente que no está metida dentro del mundo de la fotografía. Y a solo tres meses de arrancar, esto puede convertirse en un gran problema.

Pero ya hay varias plataformas trabajando en ese problema. La página web ofrece una extensa información sobre el festival y con menos de una semana online, ya está permeando entre los aficionados. En el sitio podemos consultar desde el origen y explicación del proyecto, hasta el programa de eventos, actividades, proyecciones y exposiciones también ofrece guía sobre la ciudad de Querétaro, los invitados, noticias y una galería de los concursantes. Dentro de pocos días habrá también publicaciones en periódicos, menciones en radio, televisión y espectaculares, es decir, todo un despliegue mediático promocionando este magno evento.

Hay muchos y variados asuntos que apoyan o ponen en riesgo un proyecto como este. Puede ser que se sea ávido fanático de la fotografía o solo un peatón habitual del centro histórico, lo cierto es que Photofest afectará de una u otra manera a la ciudad y habiendo resolviendo ya la gran pregunta de cómo traer a los gigantes mundiales en cuanto a fotografía se refiere a nuestra ciudad, no queda más que empaparnos un poco de cultura, abrir nuestra visión, cargar un poco más de tolerancia y disfrutar el buen arte.

El ‘Euskual Herri goxua’ mexicano

noviembre 27, 2011 Deja un comentario

Mikel Iraola / “Oi ama Eskual Herri goxua…” dice la canción del mismo título del famoso cantautor vasco Benito Lertxundi haciendo referencia al vasco que deja su casa para emigrar a otro lugar. La frase llega a decir algo así como, “Ay, mi amado País Vasco”. “Es una de las canciones preferidas de mi tío” narra el tolosarra Jaime Garcés. El hermano de su madre abandonó su pueblo natal, Ibarra, alrededor de 1950 para embarcar en una nueva aventura laboral en México.

Los Echeverría, Goieneche, Inchausti o Zavala; los Urquijo, Irigoyen, Arreche o Elizalde; los Oyeregui, Ybarra, Juanmartiñena o Beracoechea. Ellos también emigraron a tierras mexicanas. En cuanto a significado todos estos apellidos no se alejan de los originales Etxeberria, Goienetxe, Intxausti o Zabala; los Urkijo, Irigoien, Arretxe, o Elizalde; los Oieregi, Ibarra, Juanmartiñena o Berakoetxea. Un vasco podría identificarlos bien fácilmente como ‘compadres euskaldunes’, pasando por alto, un océano, el Atlántico, que separa a unos y otros.

Durante siglos, México ha sido por excelencia uno de los países latinoamericanos con más población en la diáspora vasca. Los inicios se remontan al siglo XVIII, cuando varias familias dejan atrás el País Vasco poniendo rumbo a Latinoamérica, conquistada por Esapaña, y que por aquel entonces era conocida como Nueva España.

Por aquellos inicios, la emigración era selectiva, privilegiada. Para obtener luz verde a la hora de ingreso en México, era necesario pasar por unos controles gubernamentales en los que se verificaba el cumplimiento de ciertas normas: el permiso del rey para embarcar, el estar libre de cargas familiares y procesos inquisitivos, el cumplimiento del servicio militar o la no disposición de antecedentes judíos, moros o negros.

La historia cambió en el siglo XIX, con la llegada de la independencia. Desapareció el filtro de selección, y comenzó la emigración masiva. Una fuerte crisis económica azotó Euskadi, que tuvo que soportar una gran tasa de desempleo y dos hambrunas en 1847 y en 1856, causando la salida de muchas familias en busca de mejores condiciones de vida. Los campesinos encontraban dificultades tras la industrialización. Por otro lado, las derrotas en las guerras carlistas (en 1841 en Navarra, y en 1873 en Euskadi) condujeron a la abolición de los fueros, por lo que muchos se vieron forzados a abandonar sus raíces. Esto llevó a que México registrara un 18% de población de raíz vasca.

Jesús Ruiz de Gordejuela y Urquijo, en su recién presentado libro “Vivir y Morir en México” reúne varias historias de quienes lo dejaron todo para iniciar una nueva etapa en tierras mexicanas: cartas de confesiones, peticiones, llantos y alegrías; jóvenes que intentaban escapar de su soledad; obreros que se sacrificaban durante horas y horas para enviar dinero a sus familias; y otros muchos que perdían la comunicación.

La mayoría de los emprendedores, marchaba a la temprana edad de los 12 o 14 años, siendo el hijo mayor de la familia. En palabras de sus progenitores, nunca debían olvidar su origen. “Vete a América y ante todo sé bueno y honrado” dijeron sus padres a Alejandro Arriola antes de emprender el largo viaje, ya que muchas familias vendían sus propiedades para pagar los gastos del billete.

Todo comenzaba en Cádiz, donde decenas de miles de españoles desembarcaban por las montañas desde sus lugares de origen para poner rumbo a Veracruz. Los vascos también partían desde Burdeos, donde se registraron 23 agencias que ofrecían el pasaje a la ciudad costera mexicana. Desde allí emprenderían el último tramo hasta llegar hasta su ciudad de destino, donde terminarían haciendo labores en los caseríos de algún familiar o amigo ya acomodado (en el caso del 89% de los emigrantes).

La dureza era la mayor característica del viaje. Las pésimas condiciones de los barcos, el hambre, la gran afluencia de gente, el clima, el miedo a los piratas y a los robos, las guerras… convertían el trayecto de días, incluso meses, en un calvario.

La dureza también alcanzaba el trabajo. Era una ardua labor. Tomás de Udaeta avisaba a todos aquellos que pedían la solicitud: “No vengas a esta en la inteligencia de que aquí se hace el hombre rico sin trabajar y sin estar adornado de todas aquellas cualidades que constituyen la probidad y honradez de un buen ciudadano”.

Uno de los jóvenes que tuvo que soportar esta dureza fue José Manuel Berecoechea Indavere. Natural de Baztán (Navarra), abandonó su casa a los 14 años, para terminar trabajando en el municipio mexicano de Tepic, concretamente en la Casa Aguirre, encargada de distribuir sacos de maíz, frijol y demás alimentos. “Me quedaba llorando entre los sacos por la soledad que sentía” admitía.

Ésta última historia es sabida por el gran trabajo de investigación llevado a cabo un siglo después, por su familiar Javier Berecochea García, que llamado por la curiosidad de saber el origen de su familia, decide publicar un blog con las conclusiones de su indagación.

Javier también pertenece al grupo de correo de vascos residentes en México. Este grupo de correo “Vascos México A.C.” fue creado en el año 2003 con el fin de que todos estuviesen a la corriente de las actividades que se organizaban en la Euskal Etxea (Casa Vasca) de México, ya que sin comunicación alguna la asistencia a estos eventos era difícil. Debido a la gran acogida de la gente, se decidió seguir adelante con la iniciativa, creando una página web de la asociación.

En 2005, se intenta implantar en Querétaro otro Centro Vasco, pero la idea muere en el intento debido a la poca respuesta de la gente. “Nadie se moja, nadie quiere esa responsabilidad, pero aunque no salió adelante, sí mantuvimos el grupo de correo” explica la responsable del colectivo Jaione Arrieta. Jaione se muestra “satisfecha del trabajo realizado”, ya que los inscritos en el grupo de e-mails ronda las 500 personas. “La página también tiene mucho movimiento, con noticias, investigaciones, fotos, vídeos…” añade, a la espera de que poco a poco vaya creciendo el número de participantes.

La vida un siglo después

Atrás han quedado los años en los que los vascos eran parte importante de la economía y población de México. Según datos del Instituto Nacional de Estadística de España, en el 2010, en número de españoles residentes en tierras mexicanas ascendía a los 77.000, de los cuales 8.500 tienen raíces vascas.

Iker Huacuja Goya, se siente más mexicano que vasco. Es natural de Celaya, aunque entre semana, por razones de estudio, reside en Querétaro. De madre donostiarra, Iker no esconde su afecto hacia Euskadi: “siempre será mi segunda casa, significa mucho para mí”.

La madre de Iker decidió hace 24 años iniciar el mismo viaje que emprendieron los jóvenes vascos a lo largo de los siglos XVIII y XIX, pero con distintas condiciones. Casada y con 3 hijos, todos ellos de nombres vascos, admite que es feliz en el País Vasco, aunque ya está acostumbrada al día a día en México. “Todavía me emociono al escuchar hablar a alguien en euskera, y le pregunto de dónde viene”. Iker también lo hace, después de que su madre le enseñara el vasco.

Iker se quedaría con México, sin duda alguna. Aunque la cocina vasca “sin picante” es irresistible y le gusta la cultura,, se queda con el colorido, con la viveza y con la amabilidad de la gente mexicana: “Nos parecemos mucho en el trato de la gente, aunque en México es aún más cercano, eso me gusta” comenta. Pero reitera: “en Euskadi me siento como en casa”.

Mikel Pérez en cambio, en México se siente como en casa. Natural de Galdakao (Vizcaya) a sus 27 años reconoce que en México está viviendo una de sus mejores experiencias que le ha podido brindar la vida. Admite que ha podido experimentar “cosas distintas a las que viviría si me hubiese quedado en mi pueblo”.

Cayó en Querétaro por circunstancias de la vida. “Iba ir a Bélgica de intercambio, pero se torcieron las cosas a última hora, y me dieron la posibilidad de venir a Querétaro, a lo que accedí con total apoyo de mis padres”. Estudiante de ingeniería mecánica, Iker fue pionero vasco en estudiar en México, a donde hoy han llegado 10 vascos. Dice, no arrepentirse nunca de la decisión que tomó en su día. Tanto, que al rato de finalizar su intercambio decidió volver.

Hoy en día, aparte de ser arreglista de carreteras, regenta una cafetería en pleno centro de la ciudad, en 5 de Mayo, llamada Natif. Su amigo ‘Lalo’ lo describe: “Tiene mucho de natif, sí, porque en el habla ya es totalmente chilango, a veces no le entiende ni su propio padre cuando le habla en castellano”. Pero a Mikel no se le olvida el euskera. Narra cómo una semana antes, estando en la cafetería coincidió con unas chicas, que al escuchar el grupo vasco Berri Txarrak se asombraron. Según Mikel, “es lo bonito, que cuando te encuentras con un vasco, que te pones a charlar, tomas unas  chelas, cenas, etc.”.

Al igual que no se le ha olvidado el euskera, tampoco se le han olvidado otras cosas como el ‘poteo’ entre amigos, el buen vino, el jamón serrano –del que ya casi se le termina la reserva- o las fiestas de Bilbao. Aún así, se ha hecho a lo mexicano, con picante, claro: “soy fan de los chilaquiles de amarillo, las emboladas con huevo estrellado, las gorditas o del queso oaxaqueño”. “Al final te haces a lo que tienes alrededor” añade.

Mikel no sabría con cuál de los dos países escoger. El País Vasco me gusta por su tradición, sentimiento y propia cultura, pero México tiene una chispa, una vida, una calidez distinta a todos los demás lugares. Eso sí, se molesta con el estereotipo que hay sobre México: “mis amigos creen que México es el señor bigotudo, con el sombrero de charro, el poncho y la botella de tequila sentado debajo de un nopal”. Dice que “México es más que todo eso, tiene algo que engancha, algo que atrae… algo que te enamora de él”.

Será verdad o mentira, México siempre ha tenido algo que ha enganchado durante siglos a miles de vascos: desde los Echeverría, Goieneche, Inchausti o Zavala; los Urquijo, Irigoyen, Arreche o Elizalde; los Oyeregui, Ybarra, Juanmartiñena o Beracoechea; a los Arrieta, Goya o Pérez. Incluso a los que están por llegar. Porque México, siempre será la segunda Eskual Herri goxua del que hablaba Benito Lertxundi.

Cultura y fiesta en Guanajuato

noviembre 27, 2011 Deja un comentario

Jokin Uribeetxeberria / 15 de octubre. Sábado. No era un día cualquiera en Guanajuato. Era el primer fin de semana del Festival Internacional Cervantino que este año celebra su trigésimo novena edición que empezó el 12 de octubre y que durará hasta el 30 del mismísimo mes. Un festival que ante todo ofrece diversidad y diversión: conciertos de música clásica y electrónica, teatro clásico y vanguardista, espectáculos de calle… La gente, consciente del atractivo de este festival, no pierde el tiempo y prueba de ello es la cantidad de autobuses que llegaban el sábado desde diferentes lugares de México. Y Santiago de Querétaro no fue menos. Había mucho movimiento. No en el centro de la ciudad, ya que eran las 9:30 de la mañana, pero si en la estación de autobuses. Gente de todas las edades que compraba sus boletos para iniciar sus viajes a diferentes lugares como el Distrito Federal, Morelia, Guadalajara etc. Para los turistas los lugares mencionados son muy llamativos, pero ¿acaso había algo más llamativo que el Festival de Guanajuato el sábado?

La sección dónde partían los autobuses de Primera Plus estaba repleta de gente en el andén donde se encontraba el autobús que a la postre saldría a Guanajuato. Más bien repleta de jóvenes. La verdad es que Guanajuato es un destino apetecible para cualquier turista, todo hay que decirlo, y más aún para la gente joven cuando un evento de tal magnitud como es el Festival Internacional Cervantino tiene lugar en él. Si a todo lo mencionado anteriormente se le suma que el viaje dura algo menos de tres horas, no existe escusa alguna para no subirse al autobús y emprender el viaje hacía allá. Y así fue. Dentro del habitáculo predominaba la sangre joven, aunque alguno que otro no tan joven se dejaba ver por las primeras filas. Fueran jóvenes o no tan jóvenes, la cuestión es que allí no entraba ningún alfiler. Todos los asientos estaban ocupados.

Tres horas fueron lo que tardaron los ocupantes del autobús en llegar a la estación de autobuses de la ciudad de los túneles. Eran las 12:30 aproximadamente y había una cola tremenda para agarrar los taxis que diariamente transportan a la gente al centro. De todas formas, la gran afluencia de éstos permitió que la espera no fuera muy larga, afortunadamente.

Una vez arribado al corazón de la ciudad, la avenida Juárez era uno de los sitios más transitados por los turistas, así como los aledaños de la Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato. La gente no paraba de sacar fotografías al edificio que con sus llamativos colores lucía tan bello como cuando una novia luce su vestido blanco y puro instantes antes de casarse. Sin embargo, aunque resulte curioso, llamaba más atención que la basílica la estatua viviente situada en frente, es decir, en la Plaza de la Paz. Se trataba de un mimo que continuamente hacía reír a la gente. Y claro, la gente se sentía muy a gusto ante él, observándole.

No cabe la menor duda de que la avenida Juárez era el lugar más frecuentado por la gente. De todas maneras, la gente también se animaba a visitar el Templo de Valenciana o el Museo de las Momias, pero la lejanía de ambos respecto a la zona del centro hizo que hubiera menos tráfico de gente en dichos lugares. Donde no había menos tráfico era donde se encuentra El Pípila, conocido también como el guardián de la ciudad de Guanajuato. Es entrañable montarse en el funicular y tirar hacia arriba para después contemplar el increíble paisaje que puede uno llegar a disfrutar desde semejante altura. A la vez que resultaba bonito ver cómo destaca respecto a todo lo demás la Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato, también resultaba muy impactante ver el contraste entre la zona céntrica y las casas de las afueras de la ciudad, que reflejaban pobreza.

Está claro que el Festival Internacional Cervantino es un ingrediente importante para la atracción de la gente a Guanajuato, pero también es cierto que yendo un fin de semana cualquiera, el turista puede llegar a disfrutar de la ciudad de la misma forma o incluso más, teniendo en cuenta que puede llegar a haber menos gente que en esta fecha tan señalada.

Durante todo el día el festival tuvo su presencia en la ciudad con los diferentes eventos organizados a partir del mediodía. La gente parecía estar satisfecha con lo visto. O al menos eso era lo que reflejaban sus rostros. Pero la noche llegó y empezó el turno para los jóvenes. Uno de los eventos que más fuerza tuvo y a la que más gente acudió, fue la noche electrónica alemana que tuvo lugar en un túnel situado cerca de la calle 5 de Mayo. Los DJ’s Tobitob y KolweSix de Moonbotica, y Jakob y Bene de Schlachthofbronx, todos ellos alemanes, se encargaron de poner la música electrónica a toda pastilla que hizo vibrar a todos los jóvenes que se reunieron allí. Por un precio de 125 pesos mexicanos uno podía obtener acceso al recinto y disfrutar de una noche loca que duró nada más y nada menos que tres horas y media. Los jóvenes eran los reyes del túnel, y uno se daba cuenta de ello nada más acercarse hacia la zona del escenario dónde se encontraban los DJ’s. No parecía México aquello. De hecho, la presencia de una veintena de alemanes hacía que la fiesta fuera aún más europea y en concreto más alemana. Eran ellos los que estaban saltando todo el rato, con y sin playera e incluso subidos en los hombros de algún compañero. Una auténtica locura. Pero fue una sana locura, en donde la labor de la policía fue primordial y brillante, por el hecho de que mantuvieron durante todo la noche el orden público y no dejaron que hubiera ningún altercado. Además, registraron a cada una de las personas que querían acceder al túnel, por si llevaban algo fuera de lo normal.

La primera banda en presentarse fue Schlachthofbronx, que con harmonías robóticas y sonidos de hip hop hicieron mover el esqueleto a la gente, alternando incluso sonidos de sirenas. Sin embargo, la gente todavía estaba relativamente fría y aún faltaba mucha gente por llegar. Después, ya con más gente y con la sangre más caliente, llegó el turno de Moonbootica. El ritmo que predominó en su función fue el dance, con unos sonidos fuertes, locos y sobretodo muy dinámicos. Una música con una fuerza brutal y que volvió muy loca a la gente.

Actuación de Moonbootica

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Entrevista de semblanza: Florencio León

noviembre 27, 2011 Deja un comentario

Ana Noriega / 

Florencio y su hijo

Nos presentamos y, de la manera más cordial, me invitó a pasar. Nos sentamos en una de las mesas del pequeño restaurante. Florencio es un hombre alto de cara alegre, que en el momento en el que le dije que quería que me contara su vida, no tuvo dificultad para empezar a hablar.

“Nací en Querétaro, de padre y madre queretanos” me dijo el hombre que en 1966, cuando empezó el negocio junto a su padre, iba a cumplir 8 años.

A su padre, de oficio panadero, le ofrecieron ser el proveedor para un señor que vendía hot-dogs, negocio que en un principio fue muy fructífero, y mientras su padre vendía el pan, él era ayudante del señor en el puesto. Pero después empezaron a surgir las dificultades. “Nomás lo que tenía este señor era que le gustaba un poco beber” cuenta el entrevistado, y cuando las relaciones laborales se rompieron con el vendedor de hot-dogs, el joven Florencio le propuso a su padre iniciar un negocio propio de manera formal. Poco o nada se imaginó que su infantil idea iba a convertirse en uno de los “changarros” de comida más populares y de más tradición en Querétaro. La empresa al principio no tenía nombre, incluso fue difícil encontrar el nombre correcto. El carrito no tenía ningún tipo de letrero, y después de intentar con un nombre no muy identificable, la familia decidió quitarlo para darse cuenta de que los clientes ya los tenían identificados con otro; “lo bonito es que los mismos clientes se encargaron de poner el nombre “La Congregación”” comenta León, pues la cercanía con el simbólico templo de La Congregación los hacía fáciles de localizar

Florencio me cuenta animado que el negocio tuvo un comienzo muy austero. El primer carrito lo fabricó su hermano con llantas de triciclo y madera triplay, mismo que llevarían a su primer evento, la Feria de Querétaro en diciembre de 1966, y de la cual serían echados a falta de los permisos correspondientes.

Entonces Querétaro era una ciudad pequeña, con menos de 200,000 habitantes, y aunque abatidos por la falta de éxito obtenido en la feria, los León decidieron salir a vender sus productos a la calle, en la esquina de 16 de septiembre con Próspero C. Vega (ubicación que posteriormente cambiarían a 16 de septiembre con Pasteur) en el centro de la ciudad. Afortunadamente, las ventas fueron exitosas.

Al escuchar hablar a Florencio sobre su padre, puedo sentir la emoción que lo invade. Con una felicidad que no puede ocultar me cuenta que fue su padre quien lo enseñó a elaborar el pan que a lo largo de los años los ha distinguido, y que tras la muerte del que fue su maestro y socio en los negocios, se comprometió consigo mismo a hacer y vender los mejores hot-dogs de Querétaro.

UNA NUEVA GENERACIÓN DE “LA CONGREGACIÓN”

El entrevistado se define a sí mismo como cofundador y segunda generación a la vez, pues aunque él estuvo a su lado desde el inicio, fue su padre el primer propietario del negocio.

Florencio ha estado casado durante 28 años, y es padre de 3 hijos. Con el mismo orgullo y felicidad con los que habla sobre su padre, también habla sobre sus hijos, y ha encontrado un gran apoyo en su esposa también.

Una sonrisa de oreja a oreja se dibuja en su cara cuando los describe individualmente, y manifiesta sin tapujos, las grandes satisfacciones que el ser padre le ha brindado. Está seguro de que, aunque cada uno tenga su carrera profesional, ajena al negocio familiar, éste siempre va a ocupar una parte importante de su tiempo. Es por eso los ha invitado a continuar con “La Congregación”, a lo que ellos han respondido con gran aceptación y felicidad.

Los hijos de Florencio son la tercera generación en el negocio, y según el entrevistado, son los encargados de aportar una nueva visión para adaptarlo a los nuevos mercados. La perseverancia de las dos primeras generaciones ha sido la clave para que esta pequeña empresa haya llegado a posicionarse en donde está actualmente, y es precisamente este valor, la herencia que recibe la tercera generación para cumplir el objetivo principal que tienen: seguir creciendo. Esta familia es un ejemplo claro de que la unión hace la fuerza.

El segundo de los tres hijos se encuentra sentado a unos metros de nosotros, y al escuchar hablar a su padre, también sonríe. Como parte de esta nueva visión, él se ha encargado de introducir a “La Congregación” en las redes sociales de internet, cosa que no convencía mucho a su padre, pero que fue un riesgo que tuvieron que asumir para poder llegar a todos los públicos, y que les ha funcionado muy bien, prueba de que se puede innovar sin perder las tradiciones.

Florencio les ha enseñado a sus hijos a trabajar duro, a tener confianza en sus productos y a estar orgullosos de ser queretanos, “yo les doy las ideas, ellos las adaptan”.

Es evidente que, aunque en la familia León cada integrante está encontrando su lugar en diferentes áreas laborales, todos quieren lo mejor para el negocio familiar, y lo aportan desde sus capacidades y posibilidades para continuar obteniendo lo mejor del negocio y ofreciendo lo mejor para el cliente.

 EL CLIENTE ES PRIMERO

“La Congregación”, además del típico carrito que está 5 noches a la semana atendiendo al público y ahora el local en Gutiérrez Nájera, brinda servicio de catering en eventos que van desde kermeses escolares hasta torna bodas, pasando por baby showers, XV años y graduaciones.

Al hablar sobre sus clientes, Florencio se pone serio. Para él, la confianza del cliente y posicionarse en el mercado, son cosas extremadamente difíciles de ganar y facilísimas de perder, pues si bien ha tenido la satisfacción de servirle a artistas, políticos, deportistas y reporteros reconocidos, asegura que todos sus clientes son tratados igual, a todos se les ofrece la calidad que merecen.

La pasión que el propietario de este negocio siente por su trabajo, se derrocha cuando cuenta anécdotas como la que tuvo en una fiesta, en la que cuenta “me llevé la sorpresa de que en la fiesta estaba Andrés García, y además cantaron Alejandro Fernández y Joan Sebastian”, a esto agrega que a un evento para el que lo contrataron asistió el presidente Felipe Calderón.

Florencio ha recibido infinidad de cumplidos y buenos comentarios sobre sus productos, y lejos de perder la humildad y las ganas de servir, ha sabido utilizarlos como motivo para echarle ganas y seguir ofreciendo la calidad de siempre. Él busca que a la gente le guste su producto para que después lo reconozcan de entre los demás. Para Florencio la competencia es buena, porque lo hace dar lo mejor de sí y al mismo tiempo genera beneficios para el cliente. Un ejemplo de estos beneficios fue la creación del hot-dog mini, pensado especialmente para fiestas infantiles.

Para este fanático del hot-dog, que después de más de 40 años de prepararlos y servirlos, nunca se ha hartado de comerlos, el secreto de calidad son los ingredientes; utilizar siempre las mismas marcas, cuidar los vegetales y nunca aminorar costos, pues todos estos detalles son los que, de acuerdo con su creador, hacen a un hot-dog de “La Congregación” original.

UNA EMPRESA QUERETANA DE PROYECCIÓN INTERNACIONAL

Con el tiempo, “La Congregación” ha empezado a ser reconocida por gente que no es de Querétaro y que reconoce la calidad de los productos que la empresa ofrece. El año pasado, sus servicios fueron requeridos en eventos del Mundial Sub-17, y para Florencio fue impresionante el como la gente (incluyendo al gobernador del estado) prefería sus hot-dogs de entre toda la variedad internacional que había. Una mujer alemana los felicitó por su excelente servicio y productos, e incluso pasó a despedirse de ellos. Este tipo de demostraciones hacen a Florencio sentirse orgulloso a más no poder.

En su afán por seguir en crecimiento y convertirse en una fuente de trabajo, “La Congregación” es ahora una marca registrada, y pertenece a la COPARMEX, en donde empresas más grandes se pelean por apadrinarlos. Florencio intenta además, mantener una relación de respeto y confianza con empleados y proveedores, pues para él, es así como “lo quieren más a uno” y se trabaja mejor.

Ha habido momentos difíciles para el negocio, como cuando hay obras en la zona y no hay tanto tránsito de gente, o por algún ordenamiento municipal. Además el comercio es una ocupación muy difícil en la que prácticamente no hay descanso.

Sin embargo estas situaciones no han sido un impedimento para que Florencio esté siempre al pie del cañón, dando lo mejor a todos los clientes, pues todos son importantes y fundamentales en el negocio.

Las filas que se hacen en el carrito llaman la atención del turismo, y eso también los ha ayudado a posicionarse.

Durante la hora que estuve platicando con Florencio León, aprendí dos cosas: que la entrega, la pasión y el gusto por el trabajo son características fundamentales para el éxito empresarial y que todavía existe la gente buena de corazón en el mundo.

Escuchar a un hombre expresarse tan bien de toda la gente, verlo sentirse tan profundamente agradecido con la gente que lo ha acompañado durante tantos años y tan orgulloso de su tierra y su familia, me parece una fuente de inspiración para toda la gente que piensa que las cosas no pueden ir mejor.

“Me gusta tanto esto que mi pasión es estar aquí trabajando. Atiendo a los niños excelente porque ellos también son mis clientes” son las palabras de un hombre con una historia casi anónima, que podría ser la muchos otros mexicanos, pero que no pierde la fe en crecer, ni deja de asumir los retos que se le puedan presentar. Será gracias a todas estas acciones que en un futuro el nombre de “La Congregación” se mantenga en alto y en continuo crecimiento.

¡Felicidades Florencio!

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La vuelta al mundo en dos días

noviembre 27, 2011 Deja un comentario

Mikel Iraola / “Y en verdad, ¿no se daría por menos que eso la vuelta al mundo?”. De esta manera finaliza Jules Verne la novela “La vuelta al mundo en ochenta días”, en el que el escritor francés, narra las peripecias de Phileas Fogg y Jean Passpartout, que después de una apuesta, se adentran en la gran aventura de recorrer la tierra en poco más de dos meses. Y en verdad, sí. Se puede.

138 años más tarde, la historia volvía a repetirse. Pero esta vez no había apuesta. Tampoco serían ochenta días, sino dos. Ni se trataría de los señores Frogg y Passpartout. En esta ocasión, centenares de personas tomarían el rol de los protagonistas británicos en la feria Areito en el Campus de Querétaro del Tecnológico de Monterrey.

La explanada del Borrego Cósmico del complejo universitario amanecía el martes con una imagen poco común: una gran carpa blanca invadía la plaza. En él, jóvenes y no tan jóvenes preparaban orgullosamente los stands que representarían a sus respectivos países.

Nervios y más nervios. Idas y venidas. Cada cual ultimaba sus detalles: banderas, cartulinas demostrativas, fotos, folletos, y demás objetos decorativos. El olor a fritanga se dejaba notar en el recinto; las freidoras no daban abasto. Los altavoces tampoco tenían descanso. Los técnicos de sonido verificaban su puesta a punto. Todo debía estar listo ante la inminente apertura de la feria.

Finalmente, pasadas las once de la mañana, una hora más tarde de lo previsto, y después de la introducción por parte de los organizadores, la exposición abriría oficialmente sus puertas. Comenzaba así la vuelta al mundo en dos días.

Primera parada, la anfitriona, México. Como acostumbran las tierras mexicanas, el stand lucía colorido. Mantones, telas, banderines, trajes típicos, muñecas, botijos, etc. Aún así, no era la más regentada a esa hora, quizás por ser el puesto de los de casa. De vez en cuando alguna mano se asomaba a la bandeja que contenía mantecado y queso, pero nada más.

El Salvador y Cuba tampoco fueron los países con más afluencia de gente. La gran tela colorida que colgaba al fondo, donde se apreciaban varias mujeres cocinando, no parecía llamar la suficiente atención. En dicho mural, se podía leer con dificultad lo siguiente: “Pupusas de queso, arroz y chicharrón. Tamales. Café”. Comida, que unos pasos más adelante se podía degustar.

En cambio Chile y Paraguay, parecían ser más exitosas. Colgantes de cuero, piedras y metal; pulseras; pendientes. Dos chicas apreciaban cada cosa al milímetro, mientras señalaban con el dedo índice aquellas que más les gustaban. La feriante tampoco dejaba marchar la oportunidad de vender, y se dejaba notar por detrás: “todo está hecho a mano chicas”. Y cayó. Alejandra vendía así sus primeros pendientes de la mañana.

A medida de que pasaban los minutos, el olor de la comida hacía aún más irresistible el hambre. Aquella señora mayor uruguaya de piel rugosa no paraba de freír empanadas. Ya había cocinado más de dos bandejas. A más de uno se le hizo la boca agua y no pudo resistirse a la tentación. Incluso alguno aguardaba cola para repetir.

La ruta seguía. Era turno de Perú. Se caracterizaba por la variopinta mezcla de colores y atuendos típicos del país, como jerséis y gorros de lana. La música peruana también tenía su particular hueco en aquella mesa repleta de cosas: flautas de todo tipo, carracas o discos típicos entre otras cosas. El stand guatemalteco también tenía cierto parecido al peruano, pero con algo más de sencillez. Más atrás se quedaban las representaciones de Bolivia, que incluía unas pocas piezas artesanales, y Venezuela, aunque este último tenía una gran variedad de comida, tales como empanadas, tortas o ensaladas.

Después de una buena comida, fue turno para un inmejorable café colombiano. La esencia de aquellos granos de café envueltos en sus respectivos sacos invitaba a degustarlo. Remedio para evitar la modorra, fue una de las cosas con mayor éxito a esas horas.

De repente, se bajó la intensidad de la música. Un señor dominicano de baja estatura y vestido con un gorro de paja centró la atención del público. El entusiasmo a la hora de hablar dejaba latente la marcha que habían estado poniendo durante todo el día. Pero aún quedaba más. El dúo de reggaeton Dominican Flow, saltaba al escenario en aras de conquistar al público con sus versos con peinados poco comunes, gorras, gafas grandes y ropas de colores. El ambiente empezó a caldearse.

Pero lo más esperado de la tarde llegaría más tarde, con la aparición en escena de los europeos y norteamericanos con sus respectivos espectáculos. El primer turno correspondió a España. Cuatro mujeres fueron las protagonistas: dos sevillanas, vestidas con largos trajes negros y mantones rojos, y otras dos cordobesas, con sus respectivos claveles. “Madrid, Madrid, Madrid…” comenzó la canción, al baile del chotis, seguido de una rumba y una sevillana. La actuación finalizó con mantones al aire entre aplausos.

Después llegaría el turno para los países combinados. Por un momento, pareció que las Spice Girls británicas estaban actuando. Una perfecta imitación que consiguió los aplausos del público que abarrotaba los asientos de la carpa. Los estadounidenses tampoco se quedaron atrás, con imitaciones al difunto Michael Jackson entre otras cosas.

Pero sin duda, la gran ovación fue para el espectáculo ofrecido por Alemania. Al son del “Bello Danubio Azul” fueron saltando al escenario. En un instante, comenzó a levantarse una humareda, y hacen presencia tres jóvenes, en imitación al grupo Ramstein. Incluso lanzaban llamas de fuego por la boca, suficiente para impresionar a todos y cada uno de los allí acontecidos. La actuación terminó con una danza típica germana que arrancó más de una risa. Con el espectáculo se daba casi por finalizado el día.

Conclusión: Día uno y Latinoamérica visitada. Acercándose a Europa. Ya queda menos.

El miércoles amanecía igual que el martes. Pero ya no había tantas prisas. No había alboroto. Todo estaba más tranquilo. Así daba gusto degustar un buen desayuno francés con Crepes, Croissant, jugo de naranja y Ratatouille. El stand estaba rodeado de globos rojos, blancos y azules, símbolo de la bandera gala, y fotos de París.

Al lado, los alemanes preparaban ya sus porciones de comida: el Kässpätzle, un rico plato de pasta artesanal; el Kartoffelsalat con frikadelllen, una ensalada de patata con hamburguesa; y Brezeln, típico pan salado alemán. Un poco de calentamiento en el microondas, y a la tripa. Sin olvidar un pequeño trago a la cerveza alemana.

Los países conjuntos también consiguieron ponerse de acuerdo. Había banderas por las paredes, en representación a cada uno de los países que pertenecían los participantes. También había diversidad de comida. Por un lado la italiana, con distintas ensaladas de pasta. Por otro lado, la finlandesa, con pan dulce llamado Korvapuusti, y Pannukakku, una tarta. Tampoco se quedó atrás la cocina estadounidense con platos como los Sloppy Joes o los Buckeyes.

De todas manera, el stand que más público atrajo durante toda la feria fue España, que con el lema que decía “Spain is different” ofrecía todo tipo de cosas: folletos con información de distintas comunidades, comida (los típicos pintxos vascos, tortilla de patatas o sangría entre otros), o música típica. Todo ello, perfectamente cuidado con flores, fotos, banderitas, carteles coloridos que explicaban diferentes aspectos del país como la gastronomía o las fiestas, hasta un toro hecho a mano.

Mientras los países europeos no paraban de vender, en el escenario se podía gozar de nuevo del espectáculo latinoamericano con danzas típicas de distintos países como Perú, Venezuela, Ecuador o México. Las plumas, los gorros, y sobre todo los colores, hacían de los trajes un gran atractivo visual. Volvieron los Dominican Flow, con más éxito que el día anterior, y poniendo a bailar a los asistentes. Y para finalizar, como bienvenida a casa después de todo el viaje realizado, mariachis.

Esta fue la particular vuelta al mundo en dos días. Duró 78 días menos que el de Fogg y Passpartout. En su día, Fogg no ganó la apuesta. Esta vez, sí hubo ganador. Fue España. Pero todo quedó en un segundo plano. El buen ambiente fue dueño y señor durante una colorida y alegre feria, en la que el verdadero vencedor podría decirse que fue la cultura. Y es que como dijo Fogg, “viajando se encuentra la felicidad”.

Feria Areito

De Querétaro a San Miguel de Allende

noviembre 27, 2011 Deja un comentario

María Antonieta Carracedo / San Miguel de Allende, tierra de “yanquis” exiliados, calles bohemias y pintorescas y lugar de exuberantes y magníficas iglesias.

Pero, ¿cómo llegar? El camino comienza en Querétaro. Anteriormente solo existía la carretera de “la Revolución” que ya mejoraron y aumentaron a diez carriles. También construyeron el circuito Fray Junípero Serra que corta la mayor parte del tráfico de Bernardo Quintana y sale directamente a la carretera hacia San Luis Potosí.

Por esta vía  se llega a  Santa Rosa Jáuregui. Montones de restaurantes cubren la carretera, mariscos y barbacoa en su mayoría. Se aprecia también la presa de Santa Rosa donde varios autos están estacionados con sus botes y dentro de la presa hay otras personas en motos acuáticas.

En la carretera, trailers y camiones obstruyen el paso todo el tiempo, por esto mismo siempre se está rebasando y esquivando vehículos.  Por  la salida a San Miguel avisos y prevenciones aumentan el tráfico debido a la construcción y al mejoramiento del puente San Miguel-México. Las señales son confusas y peligrosas, todos dan vuelta abruptamente. Se acortan los carriles de tres a uno, después a dos y se regresa a uno. Hay una intersección de los que vienen de San Luis Potosí, los de Querétaro y los que van a Querétaro. ¡Es un milagro que nadie se haya matado ahí!

Superado el  “cruce de la muerte” el camino es amplio y de dos carriles con intención de cuatro. Siguen los camiones deteniendo el tráfico.

Existen unos siete puestos diferentes de elotes, cada uno con un mínimo de dos y un máximo de seis autos estacionados. Nuevamente los restaurantes de mariscos se hacen presentes e irónicamente un local anuncia “Pizza las 24 horas”, estando cerrado.

Durante el trayecto varios autos rebasan como a 140 Km/h y al ser una vía de dos carriles, los desesperados quieren que los tranquilos se hagan un lado o vuelen para que no les estorben. No obstante el camino es ameno, se pasa por dos pueblitos.

El primero  te da la bienvenida con mil topes. En éste al ser dividido en dos por la calle, la gente se sienta en los límites y pone sus puestos de fruta, gorditas, sombreros de 20 pesos, entre otros. Otras personas, en su mayoría gente mayor, se sienta a ver cómo pasan los autos.  El segundo pueblo también da la bienvenida con topes, pero solo tiene una tienda de artesanías y un restaurante con tres vagones de tren a un lado.

Cuando a lo lejos se ve un  edificio naranja y una glorieta, ¡ya es San Miguel de Allende! La entrada está plagada de plantas exóticas que parece que nunca podan ya que se pierden en el pavimento. Llegando a una segunda glorieta se encuentran dos plazas en lados opuestos, la del lado izquierdo es “La Luciérnaga”, con cines y Liverpool. La plaza de lado derecho se llama “Plaza del Conde”.

Al pasar la glorieta cambia por completo la imagen, aparecen casas muy bien hechas, muy modernas. La calle es de piedra lo cual le da una percepción de pueblo antiguo pero moderno (por cierto San Miguel de Allende fue nombrado pueblo mágico). De hecho es parecido a Bernal, a excepción de las calles que son muy parecidas a las de Pátzcuaro; muy inclinadas, con unas bajadas muy pronunciadas y estrechas. Además de que los taxistas manejan muy rápido.

San Miguel está lleno de calles muy angostas y en una de ellas se puede observar una iglesia rodeada de puros árboles. Ésta es el templo de San Francisco, en ella hay una placa que dice que en “1823 pasó una urna conteniendo los cráneos de los preclaros  insurgentes don Miguel Hidalgo y Costilla, don Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Jiménez”.

Un poco más arriba se encuentra la iglesia principal de San Miguel junto con su capilla. La Parroquia de San Miguel y la Santa Escuela. La primera es una belleza gótica por fuera y la segunda es una belleza simple ya que no está tan adornada como la primera. Sus ornatos son cuadros gigantes y lo más interesante es una mujer hincada rezando que al sentirse observada decide inclinarse más y esconderse con su brazo.

Iglesia principal de San Miguel

A la salida de la parroquia se aprecia un carrito de nieves, uno de elotes, dos de globos y mucha gente caminando alrededor del jardín central. También se pueden encontrar restaurantes y tiendas de recuerdos y artesanías.

Las otras iglesias se encuentran saliendo de la parroquia a la Izquierda. Por ejemplo, la iglesia de la Inmaculada Concepción; en ella se encuentran cuadros hermosos y en especial uno de los pocos con instrumentos musicales, en éste caso un laúd (ubicado en el techo en la cúpula principal). Otra iglesia se ve arriba de un cerro, muy pequeña y con muchas escaleras.

Saliendo de San Miguel se puede visitar “La Cañada de la Virgen”, una zona arqueológica; o también dirigirse por la vía hacia Comonfort. Por ese camino se encuentra la iglesia de La Cruz, lugar especial de los Concheros  o retornando hacia San Miguel, el puente del Fraile, ¿por qué del Fraile? porque  cuenta que  se aparece un fraile en las noches. Para llegar al puente  hay que salirse de la carretera ya que se encuentra a un lado. Se pueden  ver dos puentes, el de abajo es el original; el segundo fue la reconstrucción, antes de la remodelación era por ahí que se pasaba.  Cabe señalar que por el tipo de tierra y suelo que hay es perfecto para el motocross.

San Miguel de Allende tiene más atractivos turísticos, se podría creer que hay mucho extranjero; sin embargo no se ven tantos güeros como se podría pensar. También por la arquitectura se podría creer que es un lugar muy lejos de Querétaro, sin embargo está a solo 45 minutos.