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Cultura y fiesta en Guanajuato

Jokin Uribeetxeberria / 15 de octubre. Sábado. No era un día cualquiera en Guanajuato. Era el primer fin de semana del Festival Internacional Cervantino que este año celebra su trigésimo novena edición que empezó el 12 de octubre y que durará hasta el 30 del mismísimo mes. Un festival que ante todo ofrece diversidad y diversión: conciertos de música clásica y electrónica, teatro clásico y vanguardista, espectáculos de calle… La gente, consciente del atractivo de este festival, no pierde el tiempo y prueba de ello es la cantidad de autobuses que llegaban el sábado desde diferentes lugares de México. Y Santiago de Querétaro no fue menos. Había mucho movimiento. No en el centro de la ciudad, ya que eran las 9:30 de la mañana, pero si en la estación de autobuses. Gente de todas las edades que compraba sus boletos para iniciar sus viajes a diferentes lugares como el Distrito Federal, Morelia, Guadalajara etc. Para los turistas los lugares mencionados son muy llamativos, pero ¿acaso había algo más llamativo que el Festival de Guanajuato el sábado?

La sección dónde partían los autobuses de Primera Plus estaba repleta de gente en el andén donde se encontraba el autobús que a la postre saldría a Guanajuato. Más bien repleta de jóvenes. La verdad es que Guanajuato es un destino apetecible para cualquier turista, todo hay que decirlo, y más aún para la gente joven cuando un evento de tal magnitud como es el Festival Internacional Cervantino tiene lugar en él. Si a todo lo mencionado anteriormente se le suma que el viaje dura algo menos de tres horas, no existe escusa alguna para no subirse al autobús y emprender el viaje hacía allá. Y así fue. Dentro del habitáculo predominaba la sangre joven, aunque alguno que otro no tan joven se dejaba ver por las primeras filas. Fueran jóvenes o no tan jóvenes, la cuestión es que allí no entraba ningún alfiler. Todos los asientos estaban ocupados.

Tres horas fueron lo que tardaron los ocupantes del autobús en llegar a la estación de autobuses de la ciudad de los túneles. Eran las 12:30 aproximadamente y había una cola tremenda para agarrar los taxis que diariamente transportan a la gente al centro. De todas formas, la gran afluencia de éstos permitió que la espera no fuera muy larga, afortunadamente.

Una vez arribado al corazón de la ciudad, la avenida Juárez era uno de los sitios más transitados por los turistas, así como los aledaños de la Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato. La gente no paraba de sacar fotografías al edificio que con sus llamativos colores lucía tan bello como cuando una novia luce su vestido blanco y puro instantes antes de casarse. Sin embargo, aunque resulte curioso, llamaba más atención que la basílica la estatua viviente situada en frente, es decir, en la Plaza de la Paz. Se trataba de un mimo que continuamente hacía reír a la gente. Y claro, la gente se sentía muy a gusto ante él, observándole.

No cabe la menor duda de que la avenida Juárez era el lugar más frecuentado por la gente. De todas maneras, la gente también se animaba a visitar el Templo de Valenciana o el Museo de las Momias, pero la lejanía de ambos respecto a la zona del centro hizo que hubiera menos tráfico de gente en dichos lugares. Donde no había menos tráfico era donde se encuentra El Pípila, conocido también como el guardián de la ciudad de Guanajuato. Es entrañable montarse en el funicular y tirar hacia arriba para después contemplar el increíble paisaje que puede uno llegar a disfrutar desde semejante altura. A la vez que resultaba bonito ver cómo destaca respecto a todo lo demás la Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato, también resultaba muy impactante ver el contraste entre la zona céntrica y las casas de las afueras de la ciudad, que reflejaban pobreza.

Está claro que el Festival Internacional Cervantino es un ingrediente importante para la atracción de la gente a Guanajuato, pero también es cierto que yendo un fin de semana cualquiera, el turista puede llegar a disfrutar de la ciudad de la misma forma o incluso más, teniendo en cuenta que puede llegar a haber menos gente que en esta fecha tan señalada.

Durante todo el día el festival tuvo su presencia en la ciudad con los diferentes eventos organizados a partir del mediodía. La gente parecía estar satisfecha con lo visto. O al menos eso era lo que reflejaban sus rostros. Pero la noche llegó y empezó el turno para los jóvenes. Uno de los eventos que más fuerza tuvo y a la que más gente acudió, fue la noche electrónica alemana que tuvo lugar en un túnel situado cerca de la calle 5 de Mayo. Los DJ’s Tobitob y KolweSix de Moonbotica, y Jakob y Bene de Schlachthofbronx, todos ellos alemanes, se encargaron de poner la música electrónica a toda pastilla que hizo vibrar a todos los jóvenes que se reunieron allí. Por un precio de 125 pesos mexicanos uno podía obtener acceso al recinto y disfrutar de una noche loca que duró nada más y nada menos que tres horas y media. Los jóvenes eran los reyes del túnel, y uno se daba cuenta de ello nada más acercarse hacia la zona del escenario dónde se encontraban los DJ’s. No parecía México aquello. De hecho, la presencia de una veintena de alemanes hacía que la fiesta fuera aún más europea y en concreto más alemana. Eran ellos los que estaban saltando todo el rato, con y sin playera e incluso subidos en los hombros de algún compañero. Una auténtica locura. Pero fue una sana locura, en donde la labor de la policía fue primordial y brillante, por el hecho de que mantuvieron durante todo la noche el orden público y no dejaron que hubiera ningún altercado. Además, registraron a cada una de las personas que querían acceder al túnel, por si llevaban algo fuera de lo normal.

La primera banda en presentarse fue Schlachthofbronx, que con harmonías robóticas y sonidos de hip hop hicieron mover el esqueleto a la gente, alternando incluso sonidos de sirenas. Sin embargo, la gente todavía estaba relativamente fría y aún faltaba mucha gente por llegar. Después, ya con más gente y con la sangre más caliente, llegó el turno de Moonbootica. El ritmo que predominó en su función fue el dance, con unos sonidos fuertes, locos y sobretodo muy dinámicos. Una música con una fuerza brutal y que volvió muy loca a la gente.

Actuación de Moonbootica

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