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¿Viajes organizados? Si, por favor.

Jokin Uribeetxeberria / Conocer mundo. Explorar nuevos lugares. Ver otras culturas. Sacarse fotografías. Disfrutar. En definitiva, viajar. Viajar es uno de los mayores placeres y un gran lujo que tiene el ser humano, una forma de desconectar y evadirse de la rutina del día a día. Todo esto suena muy bonito, sin embargo, soy de los que pienso que sin sufrimiento no hay gloria. A lo que me refiero es que antes de todo hay que elegir un destino y cómo quiere uno viajar. Quizás, el destino es algo que se elige con relativa facilidad. No obstante, resulta algo más complicado decidir cómo se quiere viajar. Y es que uno de los primeros dilemas que les surge a los amantes de los viajes nada más decidir el lugar a dónde viajarán, es si hacerlo mediante una agencia con todo organizado y contratado previamente, o si hacerlo por su cuenta sin atadura alguna. Tanto la primera como la segunda opción son totalmente válidas, y debemos escoger una u otra dependiendo de lo que queramos o estemos buscando. Al fin y al cabo, las decisiones que tomemos en esta fase serán claves y las que nos harán pensar si el viaje que estamos planeando es bueno o malo.

Organizar un viaje por tu cuenta requiere una previa planificación del mismo, lo cuál puede ser gratificante para algunos por el mero hecho de que la misma recopilación de la información sea una forma de empezar a vivir el viaje. Cada uno elige las ciudades, los pueblos, los lugares históricos y los parajes a visitar en base a sus gustos y prioridades. Si al viajero por ejemplo le apetece visitar aquellos lugares que no son tan turísticos, ésta, sin duda, puede llegar a ser una gran opción. Otra gran ventaja de viajar sin ataduras es que uno elige dónde hospedarse según sus preferencias y de forma que todo se adapte a su presupuesto. También se pueden contratar los espectáculos y actividades que uno desee y los diferentes servicios adicionales como pueden ser un guía turístico o el seguro médico con total elasticidad. A fin de cuentas, el organizar un viaje por tu cuenta es sinónimo de libertad. Libertad para moverte, libertad para alojarte, libertad para decidir…libertad para todo. Para lo bueno y para lo malo, pero libertad.

Pero no todo es de color rosa. Existen desventajas a la hora de organizar un viaje de estas características. La inexperiencia es una de ellas y por la que uno puede salir malparado. Un viajero novato con pocos kilómetros a sus espaldas puede pecar de pardillo y pagarlo muy caro. Otra desventaja es que el viajero tiene que organizar todo el viaje desde el principio hasta el final con todo lo que ello conlleva, es decir, se tiene que ocupar de organizar toda la ruta y todos los desplazamientos locales, entre otras cosas. Dicha organización requiere muchísimo tiempo y como todos sabemos, la gran mayoría no disponemos de él. A veces no sé si incluso no es mejor estar ocupado, ya que así se evitan agobios y angustias. Es aquí cuando entra en escena el concepto del viaje organizado.

Antes quizás era más común eso de viajar en solitario y sin ninguna atadura. Ahora, en cambio, las costumbres han cambiado y cada vez son más los que se animan a contratar un viaje organizado. Hay que admitir que el viaje organizado posee algunas desventajas como el de tener que atenerse a los itinerarios y horarios que el viaje contratado propone, sin posibilidad alguna de salirse de las rutas establecidas. Sin embargo si ponemos en un lado de la balanza las desventajas y en el otro lado las ventajas, éstas últimas serán las ganadoras de la batalla.

La gran ventaja de los viajes organizados es que como uno contrata el viaje a través de una agencia turística, se abstiene de toda preocupación desde el momento en que efectúa el pago. Ni planificar la ruta, ni preocuparse del alojamiento, restaurantes, desplazamientos, actividades… Nada de nada. Además, el viajero se asegura de hacer las visitas más imprescindibles y habituales en el lugar de destino, con la ayuda de un guía local que le explicará todo lo necesario y más sobre esos sitios. En este tipo de viajes los guías son especializados y dan explicaciones en todo momento desde una perspectiva local, por lo que el conocimiento de los sitios visitados se hace aún más profundo y permite conocer la forma de pensar y el modo de vida del lugar que se visita. La agencia también suele incluir en el paquete espectáculos y actividades que difícilmente uno podrá hacer cuando vaya por su cuenta. Pero aún hay más ventajas. Al ir en grupos grandes el coste final disminuirá notablemente, ya que las empresas organizadoras contratan paquetes turísticos a los mejores precios, y por si eso fuera poco, dentro de ese coste irán incluidas cosas tan esenciales como son el seguro médico y la asistencia en viaje. Cero preocupaciones y todo en orden. Desde luego, la opción ideal para el viaje de tus sueños.

Yo no tengo dudas. Mi elección es clara. Me quedo con los viajes organizados. Al principio mi cabeza me decía que la mejor opción era la de ir a la aventura, día a día y sin tener nada (o lo justo) atado y organizado previamente. Pero la experiencia me ha hecho cambiar de opinión drásticamente. En los últimos tres meses he viajado a Ciudad de México, a Ixtapa, a Guanajuato, a Oaxaca… La gran mayoría han sido viajes organizados por mi cuenta y a última hora. Así ha sido en el caso de los tres primeros, al menos. En todos he vivido una gran experiencia y me he divertido mucho, me lo he pasado genial. Pero el último viaje que he hecho a Oaxaca ha sido diferente, más especial todavía.

A diferencia del resto ése fue un viaje organizado a través de una agencia. Recuerdo como de sorprendido me quedé cuando tan pronto como subí al autobús vi a cuatro monitores portando un polo naranja. Al principio no entendía muy bien su labor, los veía como si fueran innecesarios, pero con el paso de los días me di cuenta de la gran labor que desempañaban. Se preocupaban de nosotros, de que reinara el buen ambiente, de llevarnos siempre a los lugares y sitios adecuados, de que comiéramos bien… de todo. Ante todo anteponían nuestro bienestar por encima del resto. Sin duda, fue algo que me llamo muchísimo la atención, me llenó muchísimo y que hubiera agradecido tener en los demás viajes. Pero no solo eso. En Oaxaca tuvimos un estupendo guía que nos daba unas magníficas explicaciones y que nos hizo ver y sentir Oaxaca de una forma profunda. Ellos fueron en gran parte los artífices del mejor viaje que he hecho en México, donde he podido visitar sitios que nunca jamás habría ido en caso de ir por mi cuenta. Nunca hubiera tenido la oportunidad de subirme a un 4×4, recorrer una hora por la montaña y disfrutar del maravilloso paisaje de las cascadas de Oaxaca, o de ir a una fábrica de mezcal donde tuve la oportunidad de ver el proceso y probar dicha bebida.

Resulta muy cómodo poder tener todo organizado y despreocuparte de todo, especialmente cuando se trata de un viaje organizado a buen precio y cuentas con un equipo que trabaja para que saques el mayor provecho del viaje. Yo lo tengo claro. ¿Viajar por mi cuenta? No, gracias.

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